América Central es joven en cuanto a su fundación geológica e incursión geocientífica, empero, la contribución de las geociencias al bienestar de América Central, ha sido sustancial en las últimas décadas, en campos vitales como el aprovechamiento, estudio y protección de sus recursos hídricos y minerales y la prevención y mitigación de desastres, entre otros. Ello, está directamente ligado a la existencia de una plataforma académica, creada gracias al empeño visionario de un grupo de emprendedores geólogos, que en los años 60s, comprendiendo la importancia de la Geología en el desarrollo de los países de la Región, jugando en ello un rol esencial, la serie de Congresos Geológicos Centroamericanos (8), que se han celebrado hasta ahora.
La idea de reunir por primer vez a los profesionales en Geología del Istmo Centroamericano, para deliberar acerca de las ciencias geológicas en el futuro de la Región, nació en el seno de la Asociación de Geólogos de Costa Rica, hoy, El Colegio de Geólogos de Costa Rica; que la conformaba un pequeño grupo de geocientíficos soñadores y visionarios, quienes con muy escasos recursos, realizaban los primeros trabajos sistemáticos de investigación y cartografía geológica en el territorio costarricense y otros países de América Central y que se constituyeron en la base para todos los estudios posteriores. Con el lema “Promover la unión de los geólogos en Centro América”, los integrantes de la Asociación; los connotados geólogos, Gabriel Dengo (q.p.d.), Mario Fernández, Gregorio Escalante (q.p.d.), Álvaro Suárez, José Mc Courney, Enrique Malavassi (q.p.d.) y César Dóndoli (q.p.d.), hicieron realidad este reto. Así, en noviembre de 1965, se lleva a cabo la Primera Reunión de Geólogos de Centroamérica, en las oficinas de la Sección de Geología del Ministerio de Agricultura de Costa Rica, que albergaba la Universidad de Costa Rica, en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio. La Reunión tuvo tal trascendencia y éxito que se le reconoce como el Primer Congreso Geológico de América Central. Su mayor logro fue lanzar el proyecto de creación de la Escuela Centroamericana de Geología e involucrar en la contienda al Instituto Centroamericano de Apoyo a la Integración Económica Centroamericana (ICAITI) y al Consejo Universitario Centroamericano (CSUCA).
Tan solo un año más tarde, en noviembre de 1966, en continuidad a los acuerdos sostenidos, se realiza el Segundo Congreso, en Ciudad Guatemala. Inmediatamente después, abril de 1967, se aprueba la carrera de Geología y en noviembre de ese mismo año, en reunión celebrada en Ciudad de Panamá, se crea la Escuela Centroamericana de Geología (ECG), que abrió sus puertas en 1969, como una instancia académica de la Universidad de Costa Rica, sede donde funciona hasta el día de hoy.
Pasaron cinco años y en 1971, se celebra el Tercer Congreso, nuevamente en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, como un evento de mayor magnitud y convocatoria, que atrajo el interés de la comunidad científica internacional, en particular de Alemania. Como el mayor logro hay que mencionar el programa de becas y asistencia académica DAAD, financiado por el gobierno alemán, que durante dos décadas, dotó a la Escuela Centroamericana de Geología de un cuerpo docente con el más alto nivel de especialización y permitió que un número importante de alumnos provenientes de todos los países del Area, obtuvieran grados de bachillerato y licenciatura en Geología con altos estándares de calidad, lo que ha repercutido en beneficio de los proyectos, en que se desempeñan estos profesionales en sus respectivos países.
De los primeros becarios, al menos hay que mencionar a Aída Santana, Sergio Paniagua y Scott Baxter de El Salvador, Ricardo Domínguez y Roberto Miranda de Panamá, Rodrigo Paredes y Wilmer Flores de Honduras, Gustavo Altamirano y Jorge Laguna de Nicaragua. Otras generaciones de becarios los sucedieron y con ello creció el caudal de geocientíficos en América Central, desafortunadamente, el programa se interrumpió a finales de los 80s y a partir de entonces, con contadas excepciones, este centro académico, ha graduado mayoritariamente estudiantes costarricenses.
Los Congresos subsiguientes, que se realizaron en Tegucigalpa, febrero de 1974, Managua, febrero de 1976 y 1986, San José, noviembre de 1991 y Ciudad Guatemala, 1992, dan fe del progresivo potencial geocientífico, que de la mano de los graduados en la ECG, se iba forjando en América Central. La Memoria del Séptimo Congreso Geológico Centroamericano reporta 122 trabajos abarcando un amplio abanico temático.
El IX Congreso Geológico de América Central, a la expectativa de reunir, esta vez un número mayor de geocientíficos, además, de autoridades políticas y ciudadanos y ciudadanas vinculadas e interesadas en las geociencias, confía, llenar el vacío tras el prolongado tiempo de espera -16 años-, con un remozamiento y activación del motor propulsor que caracterizó los Congresos anteriores y así contribuir a la solución de los problemas críticos que afectan al Area, como son la reducción de desastres, el suministro de materias primas minerales, el suministro de agua potable y energía y a la vez promover la investigación geocientífica en campos innovadores y emergentes. |